Corporación Súper Selectos deja morir electrocutada a una mujer en El Salvador

 

Yamileth Cordero Quintanilla de 23 años de edad, muere electrocutada al ser “retenida” o privada de su libertad por agentes de la seguridad privada de Súper Selectos.

Geovani Montalvo-TerceraInformación | 31-10-2010 |

Ocurrió el 14 de octubre en Mejicanos, un barrio de la capital de El Salvador. Según la versión de Luis Alonso Rivera Pérez y Marta Elizabeth Mejía, vigilantes del supermercado, la joven Yamileth Cordero “fue sorprendida con dos botes de café y una caja de pasta dental, sin pagar”, por lo que la detuvieron en la bodega, donde hay cables eléctricos.

Minutos más tarde “se escuchó una explosión que cortó la energía eléctrica y cuando se averiguó la causa del apagón, encontramos el cuerpo” calcinado de la joven de 23 años.

Sin embargo, la versión de testigos y familiares de la víctima, asegura que la joven madre no fue sorprendida “robando”, sino que el dinero no le alcanzó por lo que envió a su hija, que se encontraba en ese momento con ella, a pedirle dinero a su esposo. “Cuando la niña regresó con el dinero no encontró a su madre”.

Según la Fiscalía General de la República (FGR), la policía no fue avisada al momento del supuesto hurto, sino que minutos después que la mujer había fallecido. La Fiscalía ha dado un plazo de tres meses para esclarecer completamente el hecho.

El fallecimiento de Yamileth ha generado una ola de reacciones en contra de Súper Selectos, y a pesar que muy pocos medios de comunicación en el país le dieron cobertura al suceso, se convocó un “boicot” a través de las redes social de Facebook y Twitter, para que la gente no compre en el supermercado.

El 30 de octubre, se organizó por medio de Facebook una manifestación en frente de la sucursal de Súper Selectos donde falleció electrocutada la joven madre. “Ven y manifiéstate pacíficamente ante la injusticia, apoya a la familia de Yamileth, que este evento se haga sentir de tal forma que los medios no puedan ocultar más el descontento de la población” se lee en la convocatoria hecha en esta red social.

“Si no puedes asistir al evento, ¡boicotea no comprando!, compra solamente en medianos y pequeños negocios, nada de monopolios, empresas transnacionales ni de oligarcas” agrega la invitación a la que hasta unas horas antes que iniciara el evento, 2558 personas afirmaban su asistencia.

“El Super Selectos ha hecho que muchos pequeños empresarios hayan quebrado, cuando llega el súper selectos los otros establecimientos han tenido que cerrar” nos dice Ricardo Genovez, ciudadano salvadoreño que apoya el boicot.

“No es posible que los empresarios sigan promoviendo el irrespeto de los derechos humanos para garantizar sus derechos –empresariales-“ opina Evelyn López. Súper Selectos fulminan la competencia, convirtiendo a los antes pequeños empresarios en empleados de la megatienda o, peor, en desempleados.

Súper Selectos inició operaciones en el año 1951 bajo el nombre de SUMESA. Siendo sus fundadores Daniel Calleja y Agustín Alfaro. “Trece años después, operando ya con el nombre de Calleja, S.A., abre su segunda sala de ventas, ubicada en el edificio Caribe, frente al Salvador del Mundo, sala que aún brinda sus servicios” señala el sitio web de la empresa.

“En ese lugar laboraban 10 empleados, dos cajeras y el resto daba su apoyo en todas las áreas. En ese período se incorpora a la empresa el joven Francisco Javier Calleja Malaina, en esa época de 21 años, originario de Logroño, España” agrega.

En la década de los 90 adquieren cuatro cadenas de supermercados ya existentes. El Sol (cuatro sucursales), Todo por menos (14 salas), Multimart (una sala) y La Tapachulteca (13 Salas). Con la compra de las tiendas “Todo por menos”, ubicadas en el interior del país, extienden su atención a la población en los municipios y ciudades fuera de San Salvador.

Actualmente, “la empresa cuenta con 80 salas a nivel nacional de Supermercados Selectos, Selectos Market, Supermercados -De Todo-”. Según su sitio web, emplean a 5,500 personas y en el año fiscal 2005 cancelaron al Ministerio de Hacienda cerca de 55 millones de dólares.

Hasta la fecha, la mayoría de medios impresos, radiales y televisivos en el país no han dado cobertura al hecho. Tampoco, hay un pronunciamiento de organizaciones en defensa de los derechos humanos y de las mujeres, ni de el Instituto Salvadoreño de Desarrollo para la Mujer (ISDEMU), institución gubernamental.

La empresa tampoco ha brindado una posición oficial. Tercera información intentó obtener algunas declaraciones de Francisco Calleja, presidente del Grupo Calleja, pero al cierre de esta nota, el representante de Súper Selectos no ha respondido.

La ONU, el Derecho Humano al Agua y doña Santamaría

Foto: izotenews.blogspot.com

Por Geovani Montalvo

Hace un mes que doña Santamaría no tiene agua en su hogar, el pozo que tenía se secó, el vertiente que había desapareció, el agua de los barriles que descansan en el patio de su casa, ya se agotó. Apenas inicia el verano en la populosa comunidad cantonal de San Juan la Cruz, en un lugar de la Cordillera del Bálsamo.

La mujer, recién se enteró que el alcalde ha dicho que no hay fondos para hacer el proyecto de agua, que desde hace años viene pidiendo la directiva comunal. Y ni se imagina que don transnacional, en su proyecto que tiene al lado, perforó dos pozos ilegalmente y usa miles de litros de agua para sus campos de golf.

Hace dos días, un señora y dos jóvenes se acercaron a su casa, para explicarle que no hay agua en sus pozos y vertientes porque don transnacional perforo los suyos, secando los que tienen en San Juan la Cruz. Doña Santamaría no entiende eso, solo sabe que don transnacional les construyó la calle, bien bonita la dejó.

Lo único cierto en su situación de incertidumbre es que no hay agua, y la necesita para beber, para el alimento de sus nueve hijos, su madre enferma y ella. Mientras tanto, Santamaría con algunos trabajos que hace en la capital, logra comprar Coca Cola y Pepsi Cola para beber. Eso aplaca la sed de la familia, que todas las noches, como una vela encendida, permanece esa bebida en su mesa.

No puede comprar agua de pipa, porque en su comunidad no logran entrar los camiones con el líquido potable, debido a las extorsiones de las pandillas. El río, el único río que pasa cerca y que hace años era caudaloso en invierno y verano, ahora no es ni la sombra de lo que fue, contaminado con los desechos químicos que una textilera arroja al afluente. La misma textilera que emplea a una docena de familias de la comunidad cantonal.

El Salvador, país donde vive, fue declarado recientemente por la ONU como el más vulnerable del mundo. Las lluvias, cuando llueve a cántaros, hace rugir al rio con agua embravecida que arrasa con todo cuando se desborda. En esos días, doña Santamaría con su familia busca protección en los refugios públicos, mientras apenas recibe una frazada y una lata de frijoles.

Desesperada ella, junto a otros vecinos y vecinas, buscan ayuda, piden y tocan puertas para que les ayuden, para tener agua de calidad y cantidad en su hogar, para tener saneamiento. Sin embargo, ella no se da cuenta aún que no tiene que pedir ayuda, tiene que exigir un derecho humano legítimo.

Bien sabemos que sin agua no hay vida, pero se necesita que el agua sea de calidad en las cantidades suficientes. Desde un enfoque ius naturalista del derecho, el acceso al agua potable es un derecho legítimo del ser humano, porque deriva de la naturaleza humana, teniendo en cuenta que el derecho natural es anterior y superior al sistema de derecho positivo.

En un histórico hecho, la Asamblea General de Naciones Unidas declaró por primera vez el acceso al agua de calidad en las cantidades necesarias como un derecho humano fundamental. Histórica votación celebrada el miércoles 28, con el apoyo de 122 países y la abstención de 41. Ninguno se opuso a la aprobación de la resolución.

Estados Unidos se abstuvo, junto a otras naciones industrializadas como Australia, Austria, Canadá, Corea del Sur, Dinamarca, Israel, Japón, Irlanda, Gran Bretaña, Luxemburgo, Grecia, Suecia y Holanda.

Pero algunas en desarrollo también, mayoritariamente de África. Además prefirieron no manifestarse Botswana, Etiopía, Guyana, Kenia, Lesotho, Trinidad y Tobago y Zambia. Informa la agencia IPS.

Según la ONU, 3 mil millones de personas no tienen acceso a agua corriente en un kilómetro a la redonda de su hogar, y otras 2 mil millones viven en áreas con escasez de ese vital elemento.

Es difícil creer que con esta resolución no vinculante, los estados y los gobiernos comenzarán a solucionar integralmente los problemas de desabastecimiento de agua y saneamiento. Es más incrédulo pensar que cada denuncia y demanda hechas por las comunidades, exigiendo su derecho al agua, tendrán un verdadero eco en las instituciones públicas.

Pero algo es inevitablemente positivo, el paso que se ha dado en la lucha por defender y exigir el derecho humano al agua. Ahora hace falta, que doña Santamaría cuente plenamente con ese derecho, hace falta un “renovado impulso por la justicia del agua”, responsabilidad interinstitucional del Estado, pero sobre todo, que las comunidades sigan y aumenten sus reivindicaciones con este derecho fundamental.

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