¿Qué es democracia? Una aproximación al término en la Ciencia Política.


Democracia

Foto: edicionesrh.com

Compiladores:
Geovani Montalvo,
Tatiana Urrutia,
José Enrique Ramírez,
Sara y Misael.

La democracia no es una terminología nueva, lleva modernizándose desde la era de los griegos. Ellos tenían un sistema democrático en el que se reunían en una asamblea sin monopolización de un grupo económico y votaban libremente los hombres que no pertenecían a la clase obrera ni esclava.

Desde el siglo XVIII el gran resplandor de la razón, el nacimiento de la modernidad y los valores ilustrados que inspiran aun el pensamiento y la acción política contemporánea, es allí donde el concepto de democracia comienza a desarrollarse y transformar hasta llegar a nuestros días.

Hechos emblemáticos de la historia como la revolución francesa, la revolución inglesa y la independencia de las trece colonias en América plasman la ruptura del antiguo régimen a las modernas sociedades democráticas de la actualidad.

Pero ¿qué significa democracia?, este proviene de los vocablos griegos demos (δημος), que puede traducirse como pueblo y krátos (Κράτος), que puede traducirse como poder o gobierno. Sin embargo la significación etimológica del término es mucho más compleja.

Algunos autores ofrecen definiciones que si bien algunas difieran en algunos puntos, tienen una idea central o similar como los siguientes:

James Bryce:
La democracia es el estado de la sociedad donde hay igualdad.

Norberto Bobbio:
La democracia es el conjunto de reglas procesales de las que la principal, pero no la única, es la regla de la mayoría

Antonio Delhumeau:
La democracia es la técnica de organización social que parte de la libertad, respeto y unidad de los individuos para poder organizarse de forma que todos participen y aporten sus opiniones para un bien común en un ambiente donde haya cultura política y conciencia.

Giovanni Sartori:
La “democracia” es una abreviación que significa Liberal-democracia.

Sartori distingue tres aspectos:
• La democracia como principio de legitimidad.
• La democracia como sistema político.
• La democracia como ideal.

La democracia como principio de legitimidad postula que el poder deriva del “demos”, el pueblo, y se basa en el consenso verificado, no presunto, de los ciudadanos.

La democracia no acepta auto investiduras, ni tampoco que el poder derive de la fuerza. En las democracias el poder está legitimado, además de condicionado y revocado, por elecciones libres y recurrentes.

Hasta aquí está claro que la titularidad del poder la tiene el pueblo. Pero el problema del poder no es sólo de titularidad, es sobre todo de ejercicio.

La democracia como sistema político tiene relación con la titularidad del poder y el ejercicio del poder.

Para colectividades pequeñas, como fue el caso de las asambleas en la ciudad-estado de la Grecia antigua, o los cabildos abiertos de nuestra organización colonial, fue posible la interacción cara a cara de los ciudadanos, y en estos casos, la titularidad y el ejercicio del poder permanecían unidos, una forma de autogobierno.

Pero cuando el pueblo se compone de decenas o centenas de millones, dicha práctica es imposible y entonces se hace necesario separar la titularidad del ejercicio, nace así la democracia representativa.

Señala Sartori, que el hecho de que se añadan algunas instituciones de democracia directa, como el referéndum o plebiscito, no obsta para que nuestras democracias sean indirectas, gobernadas por representantes. El poder se transmite por medio de mecanismos representativos.

La democracia como un ideal. La democracia como es en la realidad, no es la democracia como debería ser. La democracia es ante todo y por encima de todo, un ideal.

El elemento ideal o normativo es constitutivo de la democracia y provee una tensión ideal, sin la cual, una democracia no nace o bien se distiende rápidamente.

El elemento dinámico es esta diferencia entre la democracia ideal y la democracia real, que hace a esta última perfectible. Cuanto más se democratiza una democracia, tanto más se eleva la apuesta.

JOSEPH A. SCHUMPETER:

Un aspecto central de la formulación de Schumpeter es concebir la democracia como un método, como un modo de proceder, cuya ausencia o existencia es, por consecuencia, fácil de comprobar en la mayoría de los casos.

Esta opción le permitió resolver ambigüedades y dificultades implícitas en la teoría clásica que definía la democracia como ” la voluntad del pueblo”, o “la voluntad general” o “el bien común”, máximas, que a juicio de Schumpeter, muchas veces eran mejor servidos por gobiernos que nada tenían de democráticos.

La definición Schumpeteriana es de carácter empírica, más sujeta a los hechos e nstituciones que permiten su funcionamiento que a una concepción más abstracta o de componentes ideales.

En segundo lugar, la definición pretende ser exhaustiva y satisfactoria, a saber, el problema está en garantizar un método para conseguir decisiones formalmente por medios democráticos, no permitiendo hacer excepciones a este principio.

Para Schumpeter la democracia se define de la siguiente manera: “el método democrático es el instrumento institucional para llegar a decisiones políticas, en virtud del cual cada individuo logra el poder de decidir mediante una competencia que tiene por objeto el voto popular”.

En efecto, esta definición pone su acento, en primer lugar, en el carácter central de la competencia, en segundo lugar, en los elementos esenciales que debe existir en un régimen democrático: la existencia de una oposición, la existencia de minorías y el papel clave del voto popular.

SAMUEL P. HUNTINGTON:

Al término de la Segunda Guerra Mundial, el apoyo universal a la democracia se consolida. Sin embargo esto tuvo lugar al precio de un desacuerdo, también universal, en cuanto a su significado. Todos definían a la democracia según sus propios intereses.

De esta manera proliferaron las democracias con apellido: democracia directa, democracia representativa, democracia liberal o burguesa, democracia proletaria, socialdemocracia, democracia totalitaria, etc.

Todo esto creó problemas importantes para los pensadores. En los años 50 y 60, los politólogos hicieron esfuerzos notables para reducir la confusión terminológica y conceptual.

Fue así como cristalizaron tres enfoques acerca de la definición de democracia:

• De acuerdo a las fuentes de autoridad.

• De acuerdo a los fines o propósitos del gobierno.

• De acuerdo a los medios o instituciones.

De acuerdo a las fuentes de autoridad, la connotación más recurrida es la democracia como gobierno del pueblo. Algunos agregan en forma retórica: el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.

Pero para Huntington esta definición carece de sentido desde un punto de vista empírico y analítico.

El órgano gobernante en una democracia no siempre es definido en una forma tan amplia. Jefferson identificaba la democracia con el gobierno de la clase media.

Otros, como el gobierno de los trabajadores. Bryce señalaba que la democracia existe cuando gobierna “la mayoría de los ciudadanos calificados”.

La premisa implícita en la definición de democracia como gobierno de la mayoría, es que, mediante la persuasión y la movilización de apoyo, las minorías pueden llegar a ser mayoría. De no ocurrir así, si se impide de forma permanente el acceso de una parte de la sociedad al gobierno, se viola el concepto mismo de democracia.

Una segunda manera de definir un gobierno democrático es en términos de los propósitos u objetivos que éste cumple. Pero ¿cómo definir estos objetivos?

¿Serán el Bienestar Humano, la Igualdad, la Justicia, los Derechos Humanos, la Realización del Individuo, la Libertad, el Bien Común, etc., etc.?

Existen muchos problemas con la definición de democracia en términos de fines. Cada autor presenta su propia serie de propósitos. Los objetivos que se presentan suelen ser generalmente de carácter idealista.

Prácticamente todos los líderes políticos aseguran perseguir fines democráticos, en este caso todos los estados serían democráticos.

Por lo visto, también este enfoque nos presenta dificultades desde el punto de vista analítico y empírico. La dificultad de definir a la democracia en términos de fuentes de autoridad o de propósitos de gobierno, ha llevado en las últimas décadas a enfatizar una definición institucional de democracia.

La democracia tiene un significado útil sólo si se le define en términos institucionales. La institución clave en una democracia es la elección de los líderes por medio de elecciones competitivas.

La formulación moderna más importante la hizo Joseph Schumpeter en 1942, señalando que: “El método democrático es aquel mecanismo institucional cuyo fin es llegar a decisiones políticas, en la cual los individuos adquieren la facultad de decidir mediante una lucha competitiva por el voto del pueblo”.

Durante algún tiempo, después de la Segunda Guerra Mundial, el debate continuó entre los teóricos que adherían a la definición clásica de democracia, por la fuente o por el propósito, y aquéllos que se inclinaban por el concepto institucional schumpeteriano.

Hoy el debate ha concluido y ha predominado la tesis de Schumpeter. El enfoque institucional posibilita distinguir la democracia de otros sistemas contemporáneos, a saber, el sistema Totalitario y el sistema Autoritario.

Las dimensiones claves por las que se pueden comparar con la democracia son tres:
• La forma en que se eligen los líderes a través de elecciones competitivas u otros medios.

• El alcance y la naturaleza de la participación de la ciudadanía en el gobierno.

• El alcance y la naturaleza del control de la sociedad, en especial el control de la economía por parte del gobierno.

La democracia no solo es un sistema político típico de países del mundo occidental sino también una idea profundamente arraigada en la mente de los ciudadanos.

Podemos construir una definición más completa partiendo de todas las ideas antes mencionadas tomando como la más cercana la definición de Giovanni Sartori de la democracia como principio de legitimidad y sistema político.

A manera de conclusión, el término democracia es tan variado y discutido en el campo de las ciencias políticas que es dificil optar por una definición de un solo autor. Se suele tomar lo bueno de casa uno, pero es en definitiva, es parte de cada apreciación de las personas. Sin embargo. La democracia debe ser ante todo, una construcción permanente en la sociedad.

Bibliografía:

Giovanni Sartori, ¨Teoría de la democracia: El Debate Contemporanero¨. Patria, DF 1987.

Norberto Bobbio, ¨El Futuro de la Democracia¨. Fondo de la Cultura Económica, DF 1994.

Robert Dahl, Democracia: Una guía para los ciudadanos. Taurus, España 1999.

Universidad de las Américas Puebla, encontrado en: http://catarina.udlap.mx/u_dl_a/tales/documentos/lri/martinez_v_ak/indice.html

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